Personaje del mes - Valariandë

jueves, 26 de abril de 2018

Personaje del mes

En el personaje del mes anterior, presentamos a uno de los representantes de la maldad en Beleriand, uno de los seres caóticos que siembran el terror gracias a su poder y ambición. En su contra se han levantado personajes que han logrado en mayor o menor medida hacerles frente, sea de un modo "cara a cara" como lo hizo el rey Fingolfin, o de una manera más directa, pero a veces más efectiva, tal como lo hizo nuestra actual personaje del mes: un ser vestida de lo fabuloso y acompañada de una historia sin igual y cuyo legado ha sido desequilibrante para la guerra que se vive en ciernes.
Con ustedes:

MELYANNA, LA MAIA
"Se dice que los Valar abandonaban el trabajo, el bullicio de los pájaros de Valinor se interrumpía, las campanas de Valmar callaban y las fuentes dejaban de fluir, cuando al mezclarse las luces, Melian cantaba en Lórien... los ruiseñores iban siempre con ella, y ella era quien les enseñaba a cantar... y allí antes del alba, la voz de Melian y las voces de los pájaros llenaron el silencio de la Tierra Media".
-El Silmarillion.

Con esta frase comienza el capítulo dedicado a uno de los personajes más hermosos e intrigantes de los Días Antiguos: Melyanna como era conocida en un principio, o Melian como fue famosa en los tiempos de las guerras.

Melyanna era un espíritu Maia que entró en Arda al servicio de Vána y Estë, y que tras su llegada dedicó sus primeras intenciones al cuidado de los brillantes bosques y jardines de Lórien, en las tierras de Aman. El mayor don que poseía Melyanna era su voz, gustaba de sentarse bajo los árboles y cantar acompañada de ruiseñores y hermosas aves, quienes aprendían su trinar gracias a ella.

Cerca del año 1050 de la “Edad de los Árboles”, Melyanna abandonó Valinor y se instaló en la espesura de Nan Elmoth, en las tierras de Beleriand central.

Ochenta años más tarde, un altivo señor elfo llamado Elwë, se perdía tanto en estas espesuras, como en la luz del rostro de Melyanna y su canto abrazador. Tras despertar de este letargo, ambos se enamoraron profundamente y contrajeron matrimonio. Escogieron Eglador como su hogar, y era Elwë, el Señor de los Sindar, quien se convertía en rey de su pueblo.


Melian, como era llamada por su esposo y la mayoría del pueblo, y única entre todos los Maiar en adoptar forma física de los Hijos de Ilúvatar, dio a luz a quien sería el ser más hermoso de toda la historia de la Primera Edad: su hija Lúthien. Y aunque en este tiempo de paz, Morgoth permanecía bajo prisión en Mandos, Melian fue la única previsora de lo que vendría y aconsejó a Elwë, como era su costumbre, en construir una fortaleza con la cual pudieran defenderse. Así fue concebida, Menegroth, las “Mil cavernas”. Con ayuda de Melian y otros altos artesanos, pudieron levantar la fortaleza en función de las maravillas conocidas de las Tierras Imperecederas; así, por ejemplo, la bóveda de la sala del trono de Elwë, reproducía las figuras y estrellas de la Gran Bóveda de Valmar en Aman. De este modo, las “Mil cavernas” se convirtieron en la más espléndida morada de todos los reyes de los eldar en la Tierra Media.

Tras largos años de construcción, forja y creación de esta fortaleza, sucedieron largos años de prosperidad, en donde todo el pueblo Sindar, tanto de Menegroth como del resto de Beleriand, se postró a los pies de tan glorioso matrimonio y juraron lealtad a la corona de Doriath. Pero una gran sombra bajó de las montañas al norte del bosque, e intentó penetrar las fronteras, y años más tarde, Morgoth trató de atacar el reino de Elwë enviando legiones de orcos y criaturas; sin embargo, gracias a la valentía de los arqueros de Doriath y el poder de Melian, fueron rechazados. En ese momento, Melian decidió desplegar su poder alrededor del reino, y pudo formar la llamada “Cintura de Melian”: una barrera defensiva que nadie podía atravesar sin el permiso de los reyes de Doriath o que el destino del osado sea mayor que el poder de la Cintura.

Con la llegada del Sol y la venida de los Noldor desde Occidente, Melian dio cobijo a Galadriel, quien aprendió de la gran sabiduría de la Maia a la vez que se convirtieron en grandes amigas. Pero Melian no tardó en averiguar los verdaderos motivos del exilio de los Noldor y habló con Elwë, advirtiéndole que se cuidara de hacer tratos con los hijos de Fëanor, esto enfureció a Elwë y terminó enemistándose con esta Casa. Melian sintió un gran pesar al enterarse de la Maldición de Mandos que pesaba en los Noldor.


Bordeando el año 300 de la Primera edad, los hombres hicieron su aparición desde el este y pese a que Elwë dijo que no permitiría que ningún hombre entrara en Doriath, Melian predijo a Galadriel que uno venido de la Casa de Bëor, tendría un destino tan alto, que el poder de la Cintura no le estorbaría cuando quisiese llegar al reino. Desde ese momento, Melyanna y Elwë han estado vigilantes ante quien toca a sus puertas y se han convertido en un reino hermético en donde muy poco entra y casi nada sale.

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