Personaje del mes - Valariandë

domingo, 10 de junio de 2018

Personaje del mes

Existen muchos personajes dentro del legendarium de Beleriand, de quienes se dijo muy poco en los anales de elfos, hombres y enanos. Varios de ellos, sólo se les menciona de forma breve, y muchos menos tuvieron algo de incidencia en los grandes hechos.
Esto no quiere decir que no fueron importantes, de hecho, algunos sembraron las bases para los que, más tarde, se alzarían como héroes; otros tantos, se convirtieron en mártires, con ideas sanas de proteger a su gente.

Este es el caso de nuestro personaje del mes actual. Un personaje poco conocido, pero que estableció una firme y férrea defensa para su pueblo en contra de la sombra que le acechó a lo largo de su vida.

  • Raza: Elfo Telerin
  • Cultura: Elfo verde de Ossiriand
  • Linaje: Primogénito de la Casa de Lenwë
  • Títulos: Príncipe de los Nandor, Señor de los Elfos verdes de Ossiriand
  • Orígen: Lago Cuiviénen
  • Residencia: Ossiriand
  • Sexo: Masculino

Denethor, hijo único de Lenwë, fue un elfo del linaje Telerin que gustaba de la vida placentera bajo las hojas y ramas de los árboles, así como los placeres de la música y la canción. No se sabe con exactitud su lugar o período de nacimiento, y es muy probable que haya nacido en Cuiviénen, ya que pertenece a la segunda generación de elfos.
Fiel a su casa y a su familia, dedicó sus primeros siglos de vida al conocimiento de la floresta y la caza de animales para alimentar a los miembros de su clan. Era hábil con el arco y las lanzas, y tenía unos hermosos y profundos ojos grises.

Siguió ciegamente a su padre, cuando los elfos fueron convocados hacia Aman, y ayudó constantemente en las tareas de preparación de la marcha. Por orden de su padre, Denethor y otros arqueros custodiaban la vanguardia del grupo, y adelantaban sus pasos constantemente para prevenir emboscadas. Era muy cuidadoso con los detalles y al más mínimo signo de peligro, se camuflaba entre la espesura y utilizaba el factor sorpresa. En todos estos sentidos, Denethor siempre fue más precavido, y se notaba en sus ansias de llegar rápidamente hacia las Tierras Imperecederas.

Fue así como se convirtió en uno de los guías principales de la hueste, y era querido por su pueblo.



La primera gran decepción que tuvo, fue cuando los Teleri llegaron a orillas de un gran río caudaloso cerca de Bosqueverde el grande. Este río, que miles de años más tarde sería conocido como Anduin, y las sombras que extendían las enormes Montañas Nubladas, causó gran temor en la hueste de Lenwë.
Fue en ese momento que Denethor, vio a su padre salir de entre la multitud y demostrando su hastío por el viaje, abandonó el sendero y gran parte de su pueblo le siguió los pasos.

Denethor siempre quiso ir a Valinor y ver la hermosa luz, que según Elwë, emanaba de gigantescos árboles, y disfrutar así, de tierras que eran por lo menos bendecidas. No quería volver a la oscuridad de la noche y al asedio de aquellas criaturas malignas que cuando pequeño se llevaron a su madre, para nunca más volver a verla.
Pero por el amor y lealtad que tenía a su padre y a su pueblo, tuvo que ver postergado su sueño, y acatar las órdenes de su líder. Por lo que, con la cabeza gacha, les siguió fielmente y avanzaron hacia el sur junto al gran río. Por muchos años estos elfos se perdieron de los anales de la historia, y su nombre fue Nandor, “aquellos que se volvieron”.

Por más de dos mil años, Lenwë, Denethor, y su pueblo, vagaron por las tierras del sur; se dice que muchos vivieron cerca del mar o de fuentes de las que gustaban apreciar, de hecho, muchos pasaron finalmente hasta Eriador a través del paso que se generaba entre las Montañas Nubladas y las Montañas Blancas, siempre viviendo entre florestas y de manera errante y dispersa. Es debido a ésta disgregación, que se convirtieron en un pueblo más bien pacífico, con muy pocos avances en conocimientos de armas, de la guerra, de la metalurgia entre otros saberes.


Sin embargo, la sombra posee largos brazos; tan largos, que incluso atrapa a pueblos olvidados por la historia.
De Lenwë tampoco se conoció su fin, y sólo Denethor, lo guarda en su corazón.
Tras su muerte, Denethor, se convirtió en líder de los Nandor y las ideas de viajar hacia oeste, volvieron a animar su espíritu. Así que, convocó a un consejo y trató de convencer a su pueblo de retomar la marcha.
No todos aceptaron, y muchos alegaron que ellos estaban destinados a ser olvidados, pero esta no era razón para Denethor: envió emisarios y exploradores a avanzar el camino, y obtuvo noticias del poderío y majestad del señor Elwë Singollo, y de la paz que había en ese reino, por lo que reunió en una hueste a la mayoría de la gente dispersa, y las condujo por sobre las montañas hasta Beleriand.

Dándoles una grata bienvenida como parientes perdidos que regresan desde el olvido, Thingol les otorgó las hermosas tierras de Ossiriand, y se convirtieron en uno de sus principales aliados; a la cabeza estaba Denethor, quien pasó a ser el señor de los Elfos de Ossiriand, como se les conocería de aquí en adelante.

Ossiriand, la tierra de los siete ríos


Gran prestigio como guardianes fronterizos y montaraces lograron los elfos de Ossiriand en los tiempos que reinó Denethor, y gracias a ciertos avances, establecieron diversos asentamientos y torres de guardia a lo largo de los siete ríos. Así pasaron varios siglos de paz y prosperidad para este pueblo.

Sin embargo, mientras todo esto sucedía en paz, en el norte la sombra se acrecentaba y en el año 1497 de la Edad de los Árboles, Morgoth envió sus hordas de orcos contra el rey Elwë, en la que se llamó la “Primera batalla de Beleriand”, y de la cual logró aislar a Círdan y su pueblo en Eglarest. Debido a esto, Elwë pidió ayuda a Denethor, y gracias a los refuerzos de Ossiriand, Elwë y Denethor pudieron atrapar a los orcos entre dos frentes, rompiendo el cerco que habían logrado en Doriath. Aun así, los elfos de Ossiriand no eran grandes rivales para los orcos, y su escaso conocimiento en armas y guerra se hizo efectivo y real, desequilibrando la balanza hacia las sombras.

Tras diversas escaramuzas y enfrentamientos, Denethor logró replegar a sus lanceros y arqueros hasta Amon Ereb y pudo resistir un tiempo; sin embargo, gracias al terrible contrataque de los orcos, éstos pudieron establecer un asedio en dicha colina y entre las oleadas generadas, murió bajo su propio estandarte acompañado por muchos de los suyos y antes de que Elwë pudiera llegar con sus refuerzos y atacar a los orcos desde la retaguardia.

Largo tiempo los elfos de Ossiriand lloraron y lamentaron la muerte de quien sería su más grande líder. Desde entonces nunca más volvieron a tener a un rey. Y sólo se basaron en caudillos y líderes de tropas. De hecho, debido a lo vivido, nunca más declararon la guerra abiertamente, sino que se mantuvieron en la cautela y el secreto y comenzaron a ser llamados laiquendi, “elfos verdes”, pues sus ropas eran del color de la espesura, para poder combatir escondidos en la floresta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario