Pueblos de Beleriand: Hombres del Bosque de Brethil


"El pueblo de Haleth apenas fue afectado en un principio por la guerra, ya que vivía al sur en el bosque de Brethil, aunque ahora libraba una batalla con los orcos invasores, pues eran hombres de corazón valeroso y no estaban dispuestos a abandonar a la ligera los bosques que tanto amaban"
-De la ruina de Beleriand y la caída de Fingolfin. El Silmarillion.

Habitando silenciosamente la densa y poco poblada zona boscosa del centro de Beleriand, se encuentran los Hombres del Bosque de Brethil, también llamados los Hombres de Haleth o Casa de Haleth en honor a la más grande líder que ha tenido esta tribu.

Se trata de un pueblo relativamente tranquilo, compuesto de varias familias muy numerosas. De entre los hombres, son el único pueblo que se mantiene a la retaguardia de la guerra, más prestando ayuda que enfrentándola. Esto no significa que no sepan defenderse, incluso en el último tiempo, los guerreros y exploradores del pueblo se han masificados debido a las recurrentes incursiones de orcos.

La fuerza de los Haladin, como también son conocidos, se halla en la unidad de clanes, puesto que se sienten familiares los unos con los otros; aún esto, tienen el apoyo de Thingol Mantogrís y los elfos de Doriath, con quienes han pactado protección a cambio de protección, lo que los transforma en la retaguardia de los hombres y vanguardia de los elfos.

Haldan hijo de Haldar, y sobrino de la difunta Señora Haleth, es el actual Señor de los Haladin.

Hace un año atrás, una incursión de orcos cruzó Gorgoroth y bajó hacia los bosques cercanos a Brethil, devastando grandes campamentos en la región. Se trataba de una cuadrilla no menor de exploradores y guerreros en busca de quien sabe qué. Haldan, ayudado por exploradores de Doriath, salieron sorpresivamente a su encuentro y destruyeron la tropa en un furtivo combate.

Aún esto, gustan de vivir de manera solitaria, esparcidos por aquí y por allá, cultivando sus típicas granjas reforzadas con empalizadas de madera. Son cazadores furtivos granjeros sin igual. Así en su lucha por sobrevivir, el pueblo de Haleth espera el momento para vivir tranquilos y al margen de todo.

Valariandë

-¿Satisfechos? - dijo Andreth. -Ningún corazón de Hombre está satisfecho. El tránsito y la muerte le es siempre penoso; pero un declive más lento proporciona cierto consuelo, y retira ligeramente la sombra.

-Andreth -De la muerte y los hijos de Erü

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