Personaje del mes - Valariandë

jueves, 5 de mayo de 2016

Personaje del mes

Saludos.
Esta noche y por el resto del mes conoceremos una de las historias personales más apasionantes e influyentes de lo que fue prácticamente toda la Primera Edad; un señor entre señores, un rey de reyes, cuyas hazañas y valentías sobrepasaron a muchos y casi llegó a desequilibrar a su favor esta enorme lucha entre la luz y la sombra. Tales hazañas son legendarias para el pueblo de los elfos, y ya muchos jovenes la toman como ejemplo a seguir, sobre todo aquellos en cuyo espíritu brota el fuego de la cólera y la agresividad.

Esta noche les presento al Alto Rey Noldo:


FINGOLFIN EL VALIENTE


Nacido en Tirion sobre Túna, en las imperecederas tierras de Valinor, Fingolfin fue un grandioso príncipe noldorin, cuyas acciones legendarias aún no han sido superadas por elfo alguno.

Es el segundo hijo de Finwë, su madre fue Indis la bella del pueblo de los Vanyar y tuvo por descendencia a grandes líderes como Fingon, Turgon y Aredhel. Su nombre es una traducción al sindarin del nombre quenya Nolofinwë, que significa "el sabio Finwë". Su nombre materno era Arakáno, que significa "noble comandante".


Vivió en paz junto a su familia en las tierras de los Valar durante muchos siglos, y era feliz y gozaba de gran prestigio como líder y medio hermano de Fëanor, con quien no tenía muy buena relación gracias a las mentiras que Melkor estaba instalando en el corazón de los noldor.
Una de esas mentiras, acrecentó a sobremanera el distanciamiento que había entre ambos hermanastros; tanto, que Fëanor llegó a creerla como una verdad. Ésta decía que los hijos de Indis, de los cuáles Fingolfin era el mayor, intentaban usurpar el puesto de legítimo heredero a éste e inclusive, intentaban robarle las joyas llamadas Silmarils.

Todo esto causó gran ira en el corazón de Fëanor, el cual, lleno de locura y desesperación desenvainó por primera vez una espada en tierra sagrada y sobre el pecho de un hermano logrando que fuera desterrado a las tierras del norte de Valinor. No obstante, Fingolfin se mantuvo sereno e intentó conciliar todo el asunto.

Tras un tiempo, los Valar convocaron una gran fiesta para olvidar todo esto; sin embargo, Morgoth y Ungoliant la gran araña, atacaron la fortaleza donde vivía Fëanor, robando los Silmarils y asesinando a Finwë. Ante esto, Fëanor convocó a todos los noldor y pronunció el así llamado "Juramento de Fëanor", que ataba a todo su pueblo a ir en busca de las joyas.

Así, Fingolfin se unió a los noldor en la rebelión contra Aman y pudo a la vez proteger tanto a su linaje como al pueblo de su hermano Finarfin.

A pesar de haber acompañado a Fëanor en su destierro, fue traicionado por este y abandonado en las baldías tierras de Araman; debido a esto, y a que no podía devolverse a pedir indulto, condujo a su pueblo a través de los crujientes y peligrosos hielos de Helcaraxë.
Por mucho tiempo vagó el pueblo de Fingolfin, y muchas pérdidas sufrieron en este épico viaje.
Pero su destino no acababa en aquel lugar.

Fue así que, cruzando el estrecho del norte, entró en la Tierra Media, justo cuando por el oeste salía por primera vez el sol. Se dice, que las flores brotaban bajo los pies de Fingolfin y cualquier oscuridad retrocedía ante su llegada. Pero, envalentonada, esta sombra bajó de los riscos de Lammoth y atacó a las huestes de los noldor, generándose una de las primeras batallas de Beleriand.

La hueste comandada por Fingolfin consiguió expulsar a los orcos y les dieron caza hasta las mismísimas puertas de la fortaleza de Morgoth. Allí golpearon con el sonido de sus trompetas, pero el Morgoth no se atrevió a salir y se quedó escondido en lo más profundo de Angband. Fingolfin observó largamente, y se dio cuenta de la maldad y lo poderoso que era su enemigo, así que retrocedió junto a su pueblo y se estableció en el lado norte del lago Mithrim, en la región llamada Hithlum, preparándose para lo que él entendió como una larga guerra.

Fue nombrado Rey Supremo de los Noldor después de que el hijo mayor de Fëanor, Maedhros, renunciara a su realeza, y durante cuatrocientos años pudo coordinar con éxito el sitio que los noldor hicieron a la fortaleza de Morgoth.

Cuando los hombres llegaron a Beleriand, Fingolfin, estableció lazos con la tercera casa, a la que permitió asentarse en Dor-Lómin y tubo en gran estima a los líderes de ésta, ya que les consideraba sabios y de gran valentía.

Sin embargo, Morgoth no se quedó tranquilo, y mientras los noldor cuidaban sus puertas, él se fortaleció en su pensamiento y secretamente ideó la forma de como romper el asedio.
Fue así como se llegó a la "Batalla de la llama súbita", y las fuerzas de Fingolfin, primeros siempre en batalla, debieron retroceder desde la llanura de Ard-Galen, hasta Eithel Sirion y las montañas de Ered Wethrin.
Viendo toda la derrota de su pueblo y lo terrible de esta guerra, Fingolfin fue dominado por la desesperación y cabalgó sólo a través de Ard-Galen hasta la puerta de Angband y desafió al Morgoth en un combate singular.
Para no demostrar debilidad, Morgoth aceptó el desafío y saliendo de su cubil, luchó vestido completamente de negro y con su martillo "Grond" en sus manos.
Blandiendo su espada Ringil, Fingolfin le infirió siete heridas, pero al fin y al cabo, un elfo no es rival para un Vala según lo declarado por Mandos, y Fingolfin fue golpeado tres veces.
De cada una se levantó, con el escudo roto y el yelmo mellado, pero la tierra estaba destrozada por los golpes de "Grond", y Fingolfin tropezó y cayó de espaldas ante los pies del enemigo, éste puso todo su peso sobre el elfo, quien casi asfixiado, logró cortarle el pie dejándolo cojo para siempre. Tal fue la ira del Morgoth, que mató de un pisotón al Rey Supremo.

Los planes de Morgoth eran usar el cuerpo de Fingolfin como alimento para sus lobos, pero Thorondor, el rey de las águilas, acudió en su rescate y llevó su cuerpo lejos en las montañas.

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