Los Pueblos Libres


"Y sólo en torno a Menegroth, en medio de la tierra, y en el país de los marineros a lo largo de las Falas, había numerosos pueblos"
-De los Sindar, El Silmarillion.

En una tierra en la que habitan diferentes pueblos, la cultura a la que se pertenece le define de una manera profunda en cuanto a sentimientos y deseos, así como sus costumbres.

De entre todos los seres que quieran hacer frente a la sombra, los hombres, han tenido los más grandes riesgos y perdidas. Todos los dominios humanos del norte, llámense Dorthonion, Ered Wethrin, Ard-Galen entre otros, han sido arrasadas por la furia del mal. Los Hombres de la Casa de Bëor han pagado con creces su resistencia, llevándolos casi a la aniquilación total.

Debido a esto, varios de los miembros de esta casa han bajado de las tierras altas y han ido a habitar en los bosques del sur o en las tierras del este; pocos tienen la valentía de hacer frente a ataques de manera intermitente les agotan los recursos y les lleva a un destino fatídico de exilio y dolor.

Por su parte, los hombres de las otras casas y linajes han decidido custodiar la retaguardia y junto a elfos y enanos, protegen lo que son los flancos de las vastas tierras de Beleriand, esperanzados en que algún día su hogar se convierta en aquel lugar que tanto desearon y cuya idea les movió para realizar su gran marcha hacia ella.

Aunque tal mal ha aplastado a las casas de los hombres, y asediado a las más gloriosas ciudadelas enanas, estos han engrandecido y forjado su temple ante la oscuridad; y mientras ellos pueden elegir entre la resistencia y la liberación, los elfos no tienen más opción que combatir a la sombra o alejarse en la soledad de los sentimientos oscuros, en su naturaleza está el resistirla, hasta que el último de ellos habite Tierra Media.

La caída del asedio de Angband y la posterior "Batalla de la llama súbita", han traído un tiempo sin esperanza, en el que pocos se atreven a hacer frente, y aún así lo hacen con sigilo y detalle extremo, ya que en un momento de descuido pueden resultar gravemente heridos por las armas del enemigo... o del amigo.

Ahora es el año 455 desde el levantamiento del Sol. La sombra cubre todo el norte y quien sabe que más; no queda esperanza, la libertad está restringida y la fe es de unos pocos. Morgoth ha alzado su martillo y sus criaturas acechan en las más terribles oscuridades.
El mundo, tal y como se conoce, puede ser suyo.

Ahora son ustedes, los elegidos de cada pueblo, quienes tienen el poder y temple para enfrentarles o caer con gloria en el intento y dejar una leyenda para su raza.

-La muerte de Beren y Huan-

Eduardo Maturana

-¿Satisfechos? - dijo Andreth. -Ningún corazón de Hombre está satisfecho. El tránsito y la muerte le es siempre penoso; pero un declive más lento proporciona cierto consuelo, y retira ligeramente la sombra.

-Andreth -De la muerte y los hijos de Erü

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